Consecuencias a largo plazo:
Tras situaciones de ciberacoso prolongado en el tiempo la capacidad de relación consigo
mismo y con terceros puede verse claramente modificada pese al cese la situación. La progresiva
instauración y arraigo del proceso puede interferir en el normal desarrollo emocional
y cognitivo de la víctima y en el del desarrollo de su personalidad.
El hostigamiento continuo genera una situación de hiperalerta y desconfianza que constituyen
un verdadero obstáculo en la vida de la víctima.
Además pueden aparecer sentimientos de
culpa y auto-reproche de manera frecuente llevando a una sensación de inferioridad y baja
autoestima que perpetúan la sensación de inseguridad y escasa protección.
Se han descrito tres patrones básicos de cambios permanentes en la personalidad que presentan
las siguientes características:
• Resignación: aislamiento social voluntario, la víctima no se siente parte de la sociedad
(efecto de alienación).
• Predominio de rasgos obsesivos con actitud hostil y suspicacia, sentimiento crónico
de nerviosismo e hipersensibilidad con respecto a las injusticias.
• Predominio de rasgos depresivos con aparición de sentimientos de indefensión, incapacidad
para disfrutar y sentir placer.
(El apartado de clínica se ha realizado conjuntamente por J.L Pedreira Massa; y las doctoras
S. Quirós; M. Pérez-Chacón Morales; y V. Rubio).

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